martes, mayo 22, 2012

Factores de riesgos de las enfermedades cardiovasculares

Envejecimiento demográfico
La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que el número de personas mayores de 65 años superará al de niños menores de 5 años.
Según las Naciones Unidas con motivo del Día Mundial de la Salud (7/4/2012) en año 2050 habrá más mayores de 65 años que niños menores de 14 años.
Entre los años 2000 y 2050, la población mundial de más de 60 años se duplicará y pasará del 11 al 22 por ciento. Para entonces los mayores de 60 años pasarán de 605 millones a 2000 millones.
Los mayores de más de 80 años prácticamente se habrán cuadruplicado y alcanzará los 395 millones. Es lo que se conoce como el envejecimiento del envejecimiento. Este es el subgrupo que más crece.
En la Unión Europea, los mayores de 65 años se estima que en 2050 alcanzará un 27,5%. Por lo que respecta a España, en esta misma facha alrededor del 35% de la población superará los 65 años; y los mayores de 80 años, siguen la misma progresión y serán más del 4% en 2025 y más del 8% en 2050.
Datos epidemiológicos
Según la OMS, las  enfermedades cardiovasculares (ECV) son la principal causa de muertes en todo el mundo. Cada año mueren más personas por ECV que por cualquier otra causa.
Se calcula que en 2004 murieron por esta causa 17,3 millones de personas, lo cual representa un 30% de todas las muertes registradas en el mundo; 7,3 millones de esas muertes se debieron a la cardiopatía coronaria, y 6,2 millones a los AVC.
Las muertes por ECV afectan por igual a ambos sexos, y más del 80% se producen en países de ingresos bajos y medios.
Se calcula que en 2030 morirán cerca de 23,6 millones de personas por ECV, sobre todo por cardiopatías y AVC (accidentes cerebrovasculares), y se prevé que sigan siendo la principal causa de muerte.

Factores de riesgos

Las enfermedades cardiovasculares son enfermedades del corazón (cardio) y de los vasos sanguíneos (vascular). Son la principal causa de muerte en los países occidentales debido al aumento de los factores de riesgos cardiovasculares. Estos son condiciones que predisponen a padecer una enfermedad cardiovascular.

Estos factores de riesgos  están muy estudiados y definidos y son las causas más importantes de cardiopatía y accidentes vasculocerebrales (AVC). Estos son:

1. Factores de riesgos no modificables:

Historia Familiar de enfermedades cardiovasculares: tienen mayor predisposición a padecer ECV.

Edad: A mayor edad, aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, producto del envejecimiento natural de los tejidos. Según estudios, este riesgo aumenta con la edad, así a partir de los 65 años, la cardiopatía isquémica, y a partir de los 70, los accidentes cerebrovasculares (ACV).
Sexo: los hombres tienen mayor probabilidad de desarrollar una cardiopatía isquémica.

2. Factores de riesgo modificables directamente:

Niveles de colesterol total y LDL elevados: muchos estudios confirman que las personas que en su dieta consumen grandes cantidades de colesterol y grasas saturadas tienen niveles más altos de colesterol en sangre, así como una incidencia superior de enfermedades coronarias.
Los niveles de colesterol total y LDL están asociados a la mayoría de los demás factores de riesgo. Los valores de cLDL suelen ser superiores en las personas que tienen obesidad y se relacionan también con la diabetes, el hipotiroidismo y los antecedentes familiares de hiperlipidemia.

Niveles de colesterol HDL bajos: Está muy estudiado que los niveles de colesterol HDL aumenta la probabilidad de desarrollar la enfermedad cardiovascular. Está comprobado que las mujeres en edad fértil tengan una incidencia menor de ECV porque están protegidas por los estrógenos que elevan el cHDL, con la llegada de la menopausia se pierde esta protección.
La forma de aumentar el colesterol HDL y equilibrar la proporción entre LDL y HDL, es ingerir menos grasas saturadas y poliinsaturadas y hacer el ejercicio físico.

Hipertensión arterial: la HTA hace que el corazón realice un mayor trabajo, con esto se hipertrofia y necesita  consumir más oxigeno lo que aumenta el riesgo de (IM) infarto miocárdico.
La hipertensión arterial está relacionada con la obesidad y el consumo de sodio (sal común o cloruro sódico). La reducción de peso es una de las medidas a tomar para combatir la HTA.
Algunos estudios afirman que una disminución de 100 mmol/día en el consumo de sodio conlleva una reducción de presión arterial de 5 mmHg en sujetos cuyas edades están entre 15 y 19 años, y de hasta 10 mmHg en mayores entre 60 y 69 años.

Diabetes: la diabetes mellitus aumenta muy significativamente el riesgo de enfermedad cardiovascular y cerebral. Un alto porcentaje de las personas con diabetes mueren de las complicaciones cardíacas o cerebrales.
La diabetes requiere una dieta adecuada con reducción de azucares, ejercicio físico e insulina convenientemente controlada si se administra.
Tabaquismo: el riesgo de un infarto es mucho mayor en los fumadores.
Tipo de alimentación: una alimentación saludable es la base de una buena salud. Así la dieta incide indirectamente en los factores de riesgos cardiovascualres: en los niveles de lípidos en sangre, la tensión arterial, la resistencia insulínica y la obesidad.
Pero también otros factores como: antioxidantes en el plasma (flavonoides, transresveratol), consumo de ácidos grasos omega-3, antiagregantes plaquetarios en la dieta, acción de la fibra, etc.
La alimentación debe ser:
1. Completa, que contenga todos los grupos de alimentos que, en combinación, aporten todos los nutrientes necesarios.
2. Equilibrada, que incorpore cantidades apropiadas de alimentos, pero sin excesos.
2. Suficiente, que cubra las necesidades del organismo para permitir las funciones vitales y mantener el peso corporal en los límites aconsejables en adultos.
3. Variada, que proporcione los aportes necesarios de vitaminas y minerales, al incluir diferentes grupos de alimentos. Y,
4. Adecuada a las características del individuo y a sus circunstancias, como la edad, el sexo, la constitución corporal, la actividad física, los hábitos alimentarios, el lugar, la época del año y la historia clínica de cada persona:
Las personas de edad avanzada presentan una disminución de las necesidades energéticas, pero no de las necesidades proteicas y, precisamente los enfermos de Alzheimer, necesitan aumentar las necesidades tanto energéticas como proteicas. Se estima que un 50% de estos enfermos tienen malnutrición. Las proteínas deben constituir al menos una cuarta parte de los alimentos totales diarios. Si además existe otra patología (diabetes, colesterol, hipertensos,..) la dieta también se adaptará ella.
3. Factores de riesgo que son modificables indirectamente
Sedentarismo: el ejercicio físico mejora la salud y también aumenta la longevidad.
Se recomienda que el ejercicio sea del tipo aeróbico, cuidando que sea moderado y no intenso ni brusco.
Son muchos los beneficios derivados del ejercicio: mejora la presión arterial, mejora la tolerancia al esfuerzo, perdida o control del peso, disminuye los triglicéridos y aumenta el cHDL, mejora la asimilación de los hidratos carbono, mejora el sueño, ayuda a un estado emocional equilibrado, etc.
Obesidad: La obesidad debe ser considerada un factor de riesgo cardiovascular por sí misma pero también por su implicación en el desarrollo de hipertensión, diabetes y colesterol elevado. La obesidad aumenta la carga del corazón y puede provocar enfermedades coronarias.
La obesidad androide (hombres) y ginecoide (mujeres) se establece a partir de una relación entre el perímetro de la cintura y la cadera (WHR, waist-to-hip ratio). Una relación cintura-cadera de 1.0 o superior en varones o de 0,8 en mujeres, indica obesidad androide y riesgo creciente de enfermedades relacionadas con la obesidad y por tanto cardiovasculares.
Estrés: De muchos estudios se derivan la relación que existe entre los tipos de personalidad y especialmente en las cardiovascualares.
Las personalidades de tipo A (reaccionan a estímulos menores, siempre van con prisa, ambicioso, con frecuencia agresivos, hostiles o compulsivos) sufren una incidencia de ataques al corazón superior a aquéllos con personalidad del tipo B (más calmados y tolerantes). Otros estudios han demostrado que la supervivencia de los individuos con personalidad tipo B es superior a la de los de tipo A.
Igual ocurre con un estrés crónico: aumentan las catecolaminas (hormonas adrenales) con elevación de la presión arterial y la frecuencia cardiaca con riesgo cardiovascular.
Consumo de anticonceptivos orales: algunos estudios afirman que las mujeres que consumen anticonceptivos orales pierden las ventajas de protección cardiovascular que les aporta su sistema hormonal durante su vida fértil. Y las que son fumadoras y usan anticonceptivos orales aumentan el riesgo de infarto agudo de miocardio IAM) hasta 10 veces más.
4. Situaciones especiales
En muchas investigaciones se corroboran que antecedentes personales de enfermedad cardiovascular u otros trastornos como: haber padecido anteriormente un accidente cardiovascular, tener hipertrofia ventricular izquierda o padecer de apnea del sueño son factores de riesgos para sufrir enfermedad cardiovascular.
 Bibliografía:
OMS: Notas informativas, septiembre 2009 y 2011.
ONU. Población. 2010
INE. Instituto Nacional de Estadística de Esapña
Salgado, Alba y varios. Tratado de geriatría. 1986.
Fernández, L. Geros. Temas de gerontología.

jueves, mayo 17, 2012

Disfunción sexual en la mujer

La sexualidad humana es una dimensión que abarca los ámbitos biológico, psicológico, social y cultural. Podemos decir que tiene dos funciones reproductora, ligada a lo biológico, y otra separada, ligada a lo emocional y psicológico.
En el ser humano la actividad sexual está subordinada a nuestra mente cognitiva pero determinada por un ámbito sociocutural, en el que las leyes, los roles éticos, las costumbres morales y las creencias religiosas ponen los límites.
Disfunciones de la sexualidad femenina
La sexualidad de la mujer, sea joven, de mediana edad o mayor es tan compleja que su estudio es fascinante, abarca lo biológico, lo emocional y lo afectivo. Los aspectos biológicos son:
  • La respuesta genital.
  • El ciclo hormonal o menstrual.
  • Y la reproducción. 
En cuanto a los aspectos psicológicos sean estos anímicos, emocionales, afectivos, a los que se añade lo socio-cultural, que son las ideas, la educación sexual y actitudes regidas por valores morales que van conformar y moldear la conducta sexual.
Lo primero que hay que decir es que la mujer a diferencia del hombre se excita muy lentamente y en un marco de cariño, delicadeza, suavidad, caricias y palabras amables y cariñosas. Aunque tiene zonas erógenas cuya estimulación producen altas dosis de placer y erotismo.
Lo segundo es que en la actividad sexual influyen muchos factores que pueden modificar la respuesta sexual humana. La prisa, la exigencia masculina de una penetración rápida y ausencia de un ritual preparatorio, suele, por lo general, provocar insatisfacción, frigidez y casi siempre anorgasmia.
Lo tercero tiene que ver con el estilo de vida actual muy estresante, dietas muy poco saludables, falta de ejercicio y casi siempre con sobrepeso y hasta obesidad, mutltitareas y multiroles de la mujer, máxima exigencia personal de hombre y mujeres, situaciones de estrés, ansiedad y depresión, hábitos tóxicos y adicciones, donde prima el alcohol que tanto daño hace a la relación de pareja y a la actividad sexual, son los peores enemigos de una sexualidad de la mujer saludable, enriquecedora y satisfactoria.
Lo cuarto tiene que ver con la relación de pareja, si la relación de pareja es monótona y poco atractiva, rutinaria. Y lo más grave de todo con una comunicación descalificadora, con maltrato físico, psicológico, sexual o económico, entonces la respuesta sexual por parte de la mujer será muy poco satisfactoria, pobre, negativa o inexistente.
Otras muchas veces son alteraciones orgánicas, medicas las que determinan las dificultades en  desarrollar una actividad sexual satisfactoria para la mujer y la pareja.
La disfunción sexual de la mujer o femenina (DSF) comprende cuatro problemas sexuales principales:
  • Trastorno del deseo sexual: deseo sexual bajo (líbido) o rechazo total.
  • Trastorno de la excitación sexual: dificultad para excitarse.
  • Trastorno del dolor sexual o dispareunia: dolor durante la relación sexual.
  • Ausencia de orgasmo o anorgasmia: problemas para tener un orgasmo.
Aunque algunos de estos problemas pueden presentarse en mujeres jóvenes, también les ocurren a mujeres que anteriormente tenían una vida sexual totalmente gratificante y placentera. Muchos de estos problemas tienen que ver con problemas psicológicos. El estrés, las preocupaciones, ansiedad, depresión, baja autoestima, conflictos en la relación de pareja o traumas del pasado, pueden interferir con la sexualidad de la mujer y ocasionar la disfunción sexual.
Para que el cuerpo de la mujer esté preparado para la relación sexual y pueda disfrutarla, su mente también debe estar dispuesta. Y si no lo está, si tiene la cabeza ocupada con otros pensamientos o está angustiada, seguramente llegar a tener una respuesta sexual adecuada será casi imposible: lo primero es que no se va a excitar; lo segundo, que no sienta deseos por su pareja; lo tercero, que no lubrique adecuadamente y le puede doler la penetración; y lo cuarto y consecuencia de todo, que le sucede a muchas mujeres, no logren tener un orgasmo.
Pero las causas no sólo están en su mente. Varios estudios recientes confirman que muchos problemas sexuales también tienen causas físicas, ya sea pequeñas complicaciones de salud o enfermedades crónicas, como:

  • Cambios hormonales relacionados con la menopausia. Antes y durante la menopausia, el cuerpo de la mujer sufre alteraciones hormonales importantes y deja de producir estrógenos. Eso puede reducir el deseo sexual y provocar sequedad vaginal.
  • La Irritación vaginal. Puede ser causada por falta de lubricación, infecciones o por reacciones alérgicas al material de ciertos anticonceptivos como condones, espermicidas, diafragma o el dispositivo intrauterino (DIU).
  • Infecciones en la vagina o en las vías urinarias.
  • Cualquier Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS).
  • Vaginismo. Cuando se contrae involuntariamente los músculos de la vagina impidiendo la penetración. Esta puede deberse a miedos, traumas sexuales del pasado como abusos.
  • Medicamentos. Antihistamínicos, antihipertensivos, antidepresivos, quimioterapia pueden reducir o incluso eliminar el deseo sexual de la mujer y su lubricación vaginal, o incluso impedir que alcance un orgasmo,
  • Enfermedades. Diabetes, artritis, artrosis, fibromialgia, trastornos neurológicos degenerativos, pueden generar disfunción sexual en la mujer.
  • Hábitos tóxicos y adicciones: abuso del alcohol y otras muchas drogas.
Todo esto que hemos visto hasta aquí es valido para cualquier edad pero se puede agravar, sobre todo en edades avanzadas.
Son muchos los factores que inciden en la sexualidad de la mujer mayor, pero se pueden agrupar en:
  • Las características de la actividad sexual en la juventud. El patrón sexual previo, es un indicador de la potencialidad sexual natural de la persona y de las vicisitudes de su conformación psicosexual durante el desarrollo.
  • Las condiciones psicofísicas en el presente. Las condiciones orgánicas y las enfermedades que limitan la actividad.
  • La posibilidad de contar con pareja. Los resultados de algunas encuestas informan que los ancianos casados triplican la actividad sexual de los solteros de la misma edad.
Después de la menopausia y andropausia se van acelerar cambios que tienen que ver con la esfera sexual, así tanto varón como mujer están sujetos a una serie de modificaciones morfológicas y funcionales que si bien son normales van a incidir en la respuesta sexual tanto de la mujer como del hombre. El conocimiento e interpretación correcta de estos cambios, evitará dudas y temores sin fundamento, previendo la aparición o agravamiento de problemas menores. El varón aceptará por ejemplo reaccionar más lentamente. Si cuando joven la erección le tomaba pocos segundos, después de los setenta ésta puede demorar minutos. En la mujer el orgasmo puede ser menos intenso al acortarse a la mitad las contracciones musculares que lo acompañan.
En la mujer la disminución de los estrógenos y las menores oportunidades frente a una población masculina en descenso, marcan la sexualidad de la mujer mayor.
Muchas enfermedades, orgánicas o psíquicas, repercuten muy negativamente en el funcionamiento sexual en la mujer mayor.
Problemas de salud físicos:
  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Enfermedades osteoarticulares.
  • Trastornos neurológicos.
  • Trastornos endocrinos.
  • Secuelas de cirugía pélvica.
Trastornos psicológicos:
  • La depresión y ansiedad.
  • Síndromes demenciales.
  • Psicofarmacos: principalmente antidepresivos, antiparkinsonianos y antipsicóticos.
  • Hipotensores.
  • Ansiolíticos pero menos.
Tratamiento e intervención
Para tratar los problemas sexuales presentes tanto en la mujer como en el varón, se recomienda un enfoque médico sexológico integral, que siga además las grandes pautas de la terapia sexual. Casi todos los estudios coinciden en seleccionar las tres áreas en el enfoque terapéutico de las disfunciones sexuales en la persona mayor:
·         Tratamiento medicamentoso.
·         Intervención quirúrgica
·         Terapia especializada.


















lunes, mayo 14, 2012

Aproximación a la sexualidad humana

La sexualidad humana de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) se define como:
"Un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vive y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales."
La sexualidad humana tiene cuatro características que interaccionan entre sí, estas son:
  • Erotismo.
  • Vinculación afectiva.
  • Reproductividad.
  • Sexo genético: (genotipo) y sexo físico o apariencia (fenotipo).

El erotismo es la capacidad de sentir placer a estímulos mediante la respuesta sexual, es decir a través del deseo sexual, la excitación sexual y el orgasmo (la capacidad de sentir deseo, excitación, orgasmo y placer).
La vinculación afectiva o emocional es la capacidad de desarrollar y establecer relaciones interpersonales muy significativas (la capacidad de sentir, amar o enamorarse).
La reproductividad (reproducción) no solo es la capacidad de tener hijos y criarlos, sino que abarca los sentimientos de maternidad y paternidad y actitudes para hacer que se desarrollen adecuadamente.
La característica del sexo desarrollado, comprende el grado en que se vivencia la pertenencia a una de las categorías dimórficas (lo que nos hace hombres o mujeres, masculinos o femeninos).
En la construcción de nuestra identidad tiene mucha importancia la sexualidad, en las construcciones mentales y de comportamientos de ser hombre o mujer.  Y de la interacción de las cuatro características de la sexualidad se generar las orientaciones  de la sexualidad: heterosexualidad, homosexualidad y bisexualidad.
La definición de trabajo propuesta por la OMS (2006) orienta también la necesidad de atender y educar la sexualidad humana. Para esto es de suma importancia, reconocer los derechos sexuales (WAS, OPS,2000):
  • El derecho a la libertad sexual.
  • El derecho a la libre asociación sexual.
  • El derecho a la toma de decisiones reproductivas, libres y responsables.
  • El derecho a información basada en el conocimiento científico.
  • El derecho a la educación sexual integral.
  • El derecho a la atención de la salud sexual.
  • El derecho a la autonomía, integridad y seguridad sexuales del cuerpo.
  • El derecho a la privacidad sexual.
  • El derecho a la equidad sexual.
  • El derecho al placer sexual.
  • El derecho a la expresión sexual emocional.
En mi opinión, en la medida que estos Derechos sean reconocidos, ejercidos y respetados, tendremos sociedades más saludables sexualmente.
En las diferentes etapas de la vida, la sexualidad se expresa de diferentes maneras y tiene sus propias necesidades.
Lo mismo que los animales, los seres humanos utilizamos la excitación sexual para la reproducción, pero a diferencias de estos le añadimos la dimensión psicológica que comprenden aspectos cognitivos, afectivos, volitivos y de creencias.
Nuestra sexualidad comprende la identidad sexual y de género que constituyen la conciencia de ser una persona sexuada y además con el significado que cada persona dé a este hecho, es decir: es la expresión de la propia identidad sexual y de género.
Bibliografía:
OMS.





domingo, mayo 13, 2012

La sexualidad en las personas mayores

Mitos y creencias
Entorno a las personas mayores y el proceso de envejecimiento existen muchos mitos totalmente erróneos, esto aumenta cuando nos referimos a las relaciones sexuales.  Esto es debido a que las personas más jóvenes, los hijos, la familia, las instituciones, los medios de comunicación social y la sociedad en general, niegan no sólo la expresión de la sexualidad y la afectividad en las personas ancianas sino hasta la capacidad de una respuesta sexual satisfactoria.
Así pues, a la persona mayor se le niega su sexualidad y se le impone un control social, en este sentido las actitudes culturales reservan el atractivo personal y la sexualidad a la juventud. Y esto empeora en el caso de la mujer mayor, pero no hay que permitir que estas actitudes sociales, mitos y creencias religiosas impidan el desarrollo con normalidad de la sexualidad en la vejez.
Afortunadamente, no todas las sociedades tienen la misma imagen de sus ancianos y poco a poco esto va cambiando; en esto la información y educación sexual de los más jóvenes tiene importancia capital porque es, desde un conocimiento exacto y veraz de la sexualidad como puede cambiar estas actitudes.
Lo primero que tenemos que saber es que tantos hombres como mujeres nacemos con una capacidad sexual y que esta solo se acaba con la muerte.
Lo segundo es que la sexualidad en los humanos aparece ligada a la necesidad reproductiva, como en todos los animales, pero también existe, esto es lo más maravilloso, como dimensión separada de la reproducción.
La respuesta sexual en la persona mayor
Con el proceso de envejecimiento se producen cambios biológicos, psicológicos y sociales que producen una disminución de nuestra reserva funciona.
Respecto a los cambios biológicos se producen modificaciones morfológicas, bioquímicas y funcionales pero que no impiden la respuesta sexual en la persona de edad.
Tanto la menopausia, como la andropausia en el hombre juntos a los cambios generales del envejecimiento inciden en la relación sexual pero no la impiden. Los cambios son más brucos en la mujer que en los varones. En los hombres los cambios más significativos son:
  • Disminución del vello púbico
  • Distensión del escroto
  • Disminuye el tamaño de los  testículos
  • Aumenta el tamaño próstata
  • Disminución de la espermatogénesis (producción de espermatozoides).
  • Disminución de la calidad de los espermatozoides.
  • Reducción de la producción hormonal (testosterona).
  • En las mujeres aparecen los siguientes modificaciones:
  • Disminución progresiva del ritmo de ovulación.
  • Pérdida progresiva de la capacidad funcional de los ovarios.
  • Modificaciones en la figura corporal.
  • Disminución gradual del tejido graso pubiano.
  • Disminución del tamaño del útero.
  • Disminución del tamaño de las trompas de Falopio.
  • Disminución del tamaño del ovario.
  • Pérdida de elasticidad del tejido vaginal.
  • Atrofia progresiva de la mucosa del cuello uterino.
  • Disminuye el vello púbico
  • Atrofia de la mucosa vaginal
  • Disminución de la vulva, labios mayores, menores y clítoris.
  • Acortamiento de la vagina
  • Disminución de la secreción hormonal 

La actividad sexual en las personas mayores depende de muchos factores pero:
  • El buen estado de salud físico y mental.
  • Y la historia sexual previa, hacen que se siga en el envejecimiento con una actividad sexual regular.

En las relaciones sexuales de las personas mayores, la respuesta sexual cambia.
Cambios en la respuesta sexual de la mujer mayor:
  • Menor lubricación vaginal.
  • Mayor tiempo de estimulación para alcanzar una lubricación vaginal adecuada.
  • Disminución de la elasticidad vaginal.
  • Micciones abrasivas después del coito.
  • Se conserva la capacidad multiorgásmica.
  • Durante la excitación aumenta el tamaño del clítoris.
  • Aumenta la libido.

Cambios en la respuesta sexual del hombre:
  • Disminución de la sensibilidad erótica.
  • Aumento del tiempo de estimulación necesario para lograr la erección.
  • Menor ángulo de elevación del pene.
  • Si cede la erección, durante la fase de excitación, antes de eyacular, puede presentarse un periodo  de recuperación de varias horas, llamado refractario fisiológico.
  • El periodo de resolución es más breve (rápida pérdida de erección tras la eyaculación).
  • El periodo para conseguir una nueva erección post eyaculación se alarga 24-48 horas.

Medicamentos y enfermedades asociadas al envejecimiento pueden interferir en la respuesta sexual de las personas mayores pero no impiden la relación sexual. Algunas de estas enfermedades son: 
  • Dolor crónico.
  • Diabetes.
  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Incontinencia.
  • Derrame cerebral, apoplejía.
  • Artritis.
  • Intervenciones quirúrgicas (Histerectomía, mastectomía, prostatectomía).

miércoles, mayo 09, 2012

Los ejes de la felicidad

La alegría, la tristeza, la cólera y el miedo son las cuatro emociones básicas. Cada una tiene diversas manifestaciones, así de la alegría nace: el disfrute, la felicidad, la diversión, el estremecimiento, el éxtasis, la gratificación, el orgullo, el alivio, el capricho, la extravagancia, el deleite, la dicha, el placer sensual, la satisfacción y la manía patológica.
La felicidad humana, entendida como la capacidad para disfrutar de los placeres de la vida, es un estado de ánimo positivo.
Al estudio de la felicidad nos podemos aproximar desde la filosofía, la psicología, la sociología y la antropología. Podemos buscar las bases anatómicas y los neurotransmisores que intervienen cuando vivimos un momento feliz.
Pero la pregunta que todos los seres humanos nos podemos hacer es que necesitamos para ser felices: pues diría que cada persona es feliz a su manera. En general, para los “occidentales” autorrealizarnos, ser autosuficiente, sentir placer, evitar el sufrimiento. Para los orientales, según su filosofía de vida, la mayor felicidad la alcanzaría viviendo en armonía. Desde el punto de vista de un creyente, la unión con Dos sería el máximo de felicidad. Para un cristiano el seguimiento y comunión con Cristo Resucitado por medio del Espíritu Santo.
Seguro que cada uno de los lectores que lean este artículo serán felices de maneras diferentes. Pero algo habrá en común que casi todos compartimos para ser felices o al menos tener momentos de felicidad.
La clave están en cuatro palabras que son, desde mi punto de vista, los elementos comunes, los ejes básicos de un estado de ánimo feliz: Hacer, Amar, Esperar y Disfrutar.
1. Tener algo que hacer: ilusiones, sueños e inquietudes e intentar llevarlos a cabo. Sobre todo haciendo lo que más nos gusta, y si no puede ser, hacerlo en los ratos libres. Y siendo apasionado en ello. El no tener nada que hacer nos lleva al aburrimiento, al aislamiento, a veces a la tristeza y a la depresión. En las personas mayores el tener “algo que hacer” es fundamental para un envejecimiento saludable.
2. Tener alguien a quien amar: el afecto a nuestra familia, amigos, animales y la naturaleza en general.
3. Tener algo que esperar: el deseo que se cumpla nuestras metas, las ilusiones y la inquietudes pero teniendo los pies en el suelo. Viviendo el presente, sin obsesionando por el futuro.
4. Tener la convicción de disfrutar: tan importante como la meta es el camino recorrido. De este modo aunque no consigamos lo deseado, no será un fracaso porque hemos disfrutado del viaje y hemos aprendidos seguro algo nuevo. 

Optimismo y felicidad

La medicina, la psiquiatría y la psicología tradicionalmente se han ocupados de estudiar aspectos negativos y patológicos del ser humano como son la depresión, la ansiedad, el estrés, y un largo etc. Y se ha dejado de lado capacidades o aspectos como el optimismo, la felicidad, la creatividad, el humor, la inteligencia emocional, la resilencia, etc.
EL enfoque capaz de crear salud fue realmente impulsado por Martin Seliman de la Universidad de Pennsyvalnia padre de la Psicología positiva que es una rama de la psicología que estudia las bases científicas del bienestar psicológico y felicidad así como de las fortalezas y otras capacidades mentales.
Ya Aristóteles escribió sobre la felicidad (eudaimonia), y en psicólogos humanistas como Abraham Maslow o Carl Rogers también encontramos antecedentes como la capacidad autorrealizadora del ser humano. La psicología positiva estudia distintos aspectos del ser humano, por un lado emociones: la alegría, la felicidad o el amor; por otro, fortalezas como el optimismo, la sabiduría, la creatividad, la gratitud o la resilencia.
El tema para esta semana en CCB-SALUD es el optimismo y la felicidad una fortaleza y una emoción que tienen enorme importancia en el ámbito educativo, laboral y de la salud en general.
El optimismo tiene que ver con la esperanza, se define como una actitud que nos dice que las cosas irán bien, que alcanzaremos nuestras expectativas, en definitiva que llegaremos a la meta propuesta a pesar de las adversidades y sinsabores de la vida.
La felicidad es un estado de ánimo que nos indica que hemos alcanzado una meta deseada, es decir, nos sentimos felices, contentos, alegres y nos sentimos nuevamente preparados para conquistar nuevas metas. Sería como una dimensión interna que se retroaliemnta con lo conseguido y nos prepara para seguir adelante
Los estudios sobre que las personas optimistas y felices tienen mejor salud son numerosos. Ya el gran Rey Salomón en uno de sus escritos bíblicos afirma “: “Un corazón gozoso tiene buen efecto en el semblante, pero a causa del dolor del corazón hay un espíritu herido” (Proverbios 15:13). Los niños cuyos padres son optimistas serán más felices y se sienten mejor y responderán mejor ante adversidades, así lo demuestra un estudio realizado por las Universidades de Jacksonville y Davis. Que además afirma que el factor que determina si un niño tiene o no esta actitud positiva es si sus padres la tienen.
Muchas investigaciones demuestran que la depresión, la ansiedad y el estrés inciden sobre el corazón muy negativamente y sobre la salud en general. Pero que ocurre si somos felices y optimista pues que nos protege muy positivamente en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Así, lo demuestra una investigación en la universidad de Harvard que afirma que las personas optimista tienen un 50% menos de padecer enfermedades cardiovascuales.
Un estudio de la Universidad de Michigan, publicado en 2011 en la revista Stroke, concluía que el optimismo puede desempeñar un papel importante en la protección contra el accidente cerebrovascular o ictus en los adultos mayores.
Los trabajadores con mayor inteligencia emocional tienen una dedicación y satisfacción laboral superior a la de sus compañeros, según un estudio difundido por la Universidad de Haifa, en el norte de Israel. El autor de la investigación, Galit Meisler, dijo que "los empleados con mayores niveles de inteligencia emocional tienen una menor tendencia a emplear formas enérgicas y agresivas de persuasión, e intentan persuadir a sus supervisores con tácticas de influencia más delicadas".
Las mujeres emocionalmente inteligentes disfrutan más del sexo, según una investigación del King's College de Londres que publicó el "Journal of Sexual Medicine". "La inteligencia emocional parece tener una incidencia directa en el funcionamiento sexual de las mujeres, al influir en su capacidad para comunicar sus expectativas y deseos sexuales a su pareja", explicó la psiquiatra Andrea Burri, directora de la investigación.

Pero se nace optimista y feliz o se puede aprender, pues como siempre hay algo de genético y una enorme influencia del ambiente. O sea, podemos aprender a ser optimistas y felices, primero porque es más una condición que esta en nosotros y no fuera, y segundo porque lo conseguido aumenta nuestra felicidad y optimismo.
El ser humano dispone de herramientas que con estrategias adecuadas nos hará alegres, felices y optimistas a pesar de saber que no siempre las cosas salen bien. Esta actitud positiva tiene beneficia notablemente nuestra salud, y algo muy importante la de las personas con las que convivimos en el trabajo, en con los amigos y con la familia.
Así, para potencial nuestras fortalezas positivas podemos empezar por: este decálogo:
1. El dar las gracias por el simple hecho de estar vivo, y lo más importante que podemos compartir con los demás este hecho.
2. Tenemos la capacidad de aprender, es decir adquirir conocimientos y utilizarlos para mejorar, aprendiendo de nuestros errores, o dicho de otro modo podemos desaprender.
3. Tenemos una enorme capacidad de espera pero utilicémosla positivamente, “esperanza” de que algo bueno va ocurrir. Es más tenemos la capacidad de fe, de certeza de que ocurrirá.
4. Tenemos la capacidad de mejorar nuestro lenguaje. La palabra tiene un potencial intrínseco que debemos utilizar. Para ello debemos comenzar eliminando de nuestro vocabulario palabras como “nunca”, “no puedo”, “es demasiado”.
5. Para ser optimista hay que ser perseverante y tener confianza en nosotros mismo, fomentemos la autoconfianza. Sabiendo que podemos superar cualquier desafío.
6. Aprender a decir no cuando tenemos que decirlo, y desterrar las quejas y los reproches también nos ayudarán a sentirnos más seguros.
7. Tenemos la capacidad cognitiva de valorarnos a nosotros y a los demás, hagámoslos objetivamente; así aumentaremos el autoconcepto y la autoestisma.
8. Confiemos en nuestra resiliencia, autocntrol y proactividad que son nuestras capacidades encargadas de crear las condiciones favorables para resolver situaciones adversas.
9. Utilicemos una comunicación asertiva y empatía. Con ello mejoraremos nuestras relaciones interpersonales y nos sentiremos más felices.
10. Deberemos tener cuidados con las personas que perturban nuestro bienestar y nos aportan infelicidad. Y si las relaciones interpersoanles son tóxicas debemos huir de ellas, apostando siempre por relaciones saludables e inteligentes.

Bibliografía:
Goleman, Daniel (1995). Inteligencia Emocional.
David Jiménez Matthieu Ricard, declarado el hombre más feliz del mundo., Magazine El Mundo, Domingo, 22/4/2007
Sociedad Española de Psicología Positiva
Centro de Psicología Positiva de la Universidad de Pennsylvania

martes, mayo 01, 2012

Impacto en el cuidador de la enfermedad de Alzheimer

Cuidar de una persona con la Enfermedad de Alzheimer no es una tarea fácil. Es muy importante comprender la enfermedad y sus efectos en la conducta de la persona. En comportamiento de un paciente que tiene demencia, evidentemente, no es el mismo que el de una persona sana, por eso, incluso cuando nos parezca que actúa sin sentido, tenemos que pensar y actuar que para esa persona sí que tiene sentido. Así, si dobla constantemente cualquier trapo o servilleta, posiblemente fuera una persona muy ordenada y pulida con la ropa, o su profesión tenia que ver con la lencería; si pone los cubiertos y los platos en el lavabo igual quería colocarlo en el fregadero para ayudar.
La EA no solamente afecta al enfermo sino a toda la familia. La familia es una estructura en la que se distinguen tres sistemas; el conyugal, el matrimonio o pareja; el parental formados por los abuelos; y, el filial, integrado por los hijos. Antes, y hoy aun en mucho países, estos tres sistemas formaban la llamada familia extensa, con un gran número de miembros viviendo en una misma casa que se ayudaban unos a otros. Desde hace ya años y en los países más desarrollado económicamente, la familia se ha hecho nuclear, con pocos miembros y en que los sistemas que la componen suelen vivir separados.
 Para algunos cuidadores la familia es la mayor fuente de ayuda, para otros es la mayor fuente de angustia. Dentro de lo posible, es importante aceptar ayuda de otros miembros de la familia, y no llevar la carga uno solo. Si se siente angustiado porque su familia no está ayudando y hasta pueden llegar a criticarlo, porque desconocen la enfermedad de Alzheimer, puede ser útil convocar a una reunión familiar para hablar del cuidado de la persona.
La peor carga la lleva el cuidador familiar. El estrés personal y emocional de cuidar a una persona con EA es enorme y hay que plantearse planificar el manejo de la enfermedad en el futuro.
El cuidador primario, principal o familiar es un cuidador informal, es decir, no profesional y en principio carece de los conocimientos tantos teóricos como prácticos para cuidar adecuadamente a su familiar. En este sentido, si el cuidador no tiene la preparación que necesita, debe recibir asesoramiento de los profesionales de salud, principalmente de los especialistas que tratan con demencias, enfermedades neurodegenerativas y otras. El cuidador se tendrá que enfrentar a:
  • A trastornos cognitivos que llevarán a su familiar enfermo a estar cada vez más “ausente”.
  • A cambios progresivos e inesperados en la conducta del paciente.
  • A un gran deterioro físico y funcional de su familiar con dependencia total.
  • A resolver asuntos, familiares, conyugales, laborales, económicos y legales.
  • En definitiva a estar constantemente tomando decisiones.

Aunque el familiar cuidador puede y tiene el derecho de equivocarse e intenta hacer y atender lo mejor posible a su ser querido, no siempre lo consigue. Y aquí si que es importante resaltar que no se debe aprender a bases de “experimentar” con el enfermo o recibir informaciones que puede servir para un paciente pero no para otro. En este sentido, los especialistas, los equipos de enfermería y los cuidares profesionales son de gran ayuda. Los mismos que asociaciones y grupos de profesiones y cuidadores.
A. Emociones que puede sentir el cuidado familiar
Cuando se cuida a una persona con Alzheimer, tendrá muchas emociones y sentimientos encontrados. En un mismo día, puede sentirse contento, enfadado, enojado, soledad, frustrado, culpable, feliz, triste, pena, desesperanzado, cariñoso, avergonzado, temeroso, resentido, esperanzado, desamparado, etc. 
Son muchas las emociones negativas que pude sufrir el cuidador familiar:
1. Negación
A veces el cuidador niega la enfermedad y sobre todo sus consecuencia en la persona que ha sido diagnosticada.
2. Soledad
Muchos cuidadores terminan apartándose de la sociedad produciéndose un verdadero aislamiento social, limitándose a estar con la persona enferma en casa. Ser un cuidador puede resultarle solitario, puede haber perdido la relación con la persona y haber perdido otros contactos sociales debido a las exigencias de su tarea. La soledad dificulta el sobrellevar los problemas. Es importante mantener las amistades y contactos sociales.
4. Pena
Esta es una respuesta natural para alguien que haya experimentado una pérdida. Por causa de la EA puede sentir que ha perdido un compañero, un amigo, o uno de los padres y muy a menudo lamentarse por lo que fue esa persona. Justo cuando usted se adapta, la persona vuelve a cambiar de nuevo. Puede ser devastador cuando la persona no lo reconoce más. Muchos cuidadores han encontrado que la integración en grupos de autoayuda de Alzheimer es la mejor manera de poder continuar.
5. Culpa
Es muy común sentirse culpable por sentirse incómodo por el comportamiento de la persona, por enojarse con ella, o por sentir que ya no puede continuar y está pensando en un internamiento. Puede ser útil hablar con otros cuidadores y amigos sobre estos sentimientos.
7. Vergüenza
Usted puede sentir vergüenza cuando la persona tiene un comportamiento inapropiado en público. Su incomodidad puede desaparecer cuando comparta sus sentimientos con otros cuidadores que están pasando por las mismas situaciones. También ayuda el dar explicaciones sobre la enfermedad a amigos y vecinos para que puedan comprender mejor los comportamientos de la persona.
8. Tristeza
La tristeza es una emoción básica del ser humano. Es la expresión del dolor afectivo mediante el llanto, el rostro abatido, la falta de apetito, etc. A menudo nos sentimos tristes cuando nuestras expectativas no se ven cumplidas o cuando las circunstancias de la vida son  dolorosas.
B. Trastornos y problemas de salud en el cuidador
Los cuidadores familiares de enfermos de Alzheimer pueden presentar trastornos físicos, psicológicos y conductuales, según varios estudios con muy alta incidencia en algunos de ellos.
1. Trastornos físicos
  • Dolores articulares y musculares.
  • Patologías cardiovasculares
  • Trastornos gastrointestinales
  • Trastornos del sistema inmunológico
  • Trastornos respiratorios
La conducta del cuidador suele ser que acude poco al médico y en general presta poca atención a su propia salud, con un estilo de vida poco saludable: duerme poco, se automedica, etc.
2. Trastornos psicológicos y conductuales
 La enfermedad de Alzheimer y otras demencias tienen un enorme impacto en la salud mental del cuidador principal familiar, con una incidencia alta, así lo demuestras números estudios:
  1. Problemas emocionales y afectivos:
  • Ansiedad: nerviosismo, angustia, estrés.
  • Depresión: pesimismo, tristeza, apatía. Que disminuye su capacidad para enfrentar los problemas.
  • Ideas obsesivas, paranoides y hasta suicidas.
2. Trastornos psicosomáticos y cognitivos
  • Dolores de cabeza y otros, anorexia, temblor, sudoraciones, alergias, etc.
  • Insomnio: causado por una lista interminable de preocupaciones.
  • Fatiga y cansancio. Que hace prácticamente imposible completar las tareas diarias.
  • Problema de memoria, atención y concentración.
3. Conductas y hábitos negativos
  • Abandono o falta de atención a otros familiares, relación conyugal, hijos.
  • Abandono o menor atención personal: alimentación, peluquería, vestimenta, ejercicio.
  • Abandono o falta de interés de actividades laborales y económicas.
  • Aumento  café, tabaco, alcohol.
  • Aumento de fármacos: analgésicos, ansiolíticos, inductores del sueño.
4. Alteraciones en la personalidad
  • Sentimientos de sentirse desbordados: por estar todo el díacentrado en el enfermo, excesiva implicación, etc.
  • Hostilidad: irritabilidad con sentimientos hacia el enfermo u otras personas.
  • Actos rutinarios y repetitivos: dedicación a la limpieza, a la ropa, etc.
C. Estrategias para afrontar el estrés emocional y los trastornos de salud del cuidador.
Para que un cuidador familiar pueda cuidar lo mejor posible a su familiar enfermo y haciéndolo de manera que el impacto sobre su salud sea el mínimo tiene que recibir información, cuidarse en todas sus dimensiones y planificar su futuro.
Pero puede ocurrir que el cuidador entre en lo que se conoce como síndrome del cuidador quemado (burn-out) que se puede definir como un enorme agotamiento físico y emocional que sufre quien cuida de manera intensiva a enfermos como los que  padecen demencias.
Pero se puede establecer estrategias para afrontar las consecuencias del proceso del cuidar.
Estrategias de información y asesoramiento
1. Sea realista
Es importante que, a pesar de lo difícil que puede ser, sea realista sobre la enfermedad y sus efectos. Antes que nada tiene que admitir que la persona con Alzheimer no va a mejorar, todo lo contrario, aunque parezca que está el estado del paciente es estacionario, la enfermedad sigue su curso.
2. Comprender la Enfermedad
 Busque asesoramiento. Tiene que comprender qué es la Enfermedad de Alzheimer y saber explicar cuáles son sus consecuencias al resto de su familia y amigos. Explíquele todo lo que haya aprendido sobre la enfermedad. Con estos conocimiento, adquirido se sentirá más cómodo y dominará mejor la situación como familiar y cuidador.
3. La atención primaria (AP) base de la información y atención
En los países que hay un buen sistema de salud, la AP es básica en el inicio del diagnóstico, seguimiento de la enfermedad e información y asesoramiento al cuidador familiar. Su médico, enfermera, asistente social, auxiliares y otros profesionales pueden aconsejarle que hacer conforme la enfermedad va progresando y van pareciendo los cambios cognitivos y de conductas en el enfermo de Alzheimer.
4. Asociaciones y fundaciones
Estas entidades principalmente las de familiares de personas con enfermedad de Alzheimer son una fuente extraordinaria de recursos y de información, y lo más importantes proporcionan conocimientos en base a los avances de la ciencia y de esta enfermedad en particular. Así que todo cuidador familiar debe tener también como referencia a estas instituciones, su labor divulgativa, de asesoramiento y asistencial muchas de ellas es muy importante. Me recomendación es que, si tiene un familiar con alzheimer y eres el cuidador principal, no dude en hacer socio.
5. El grupo de autoayuda
Los grupos de apoyo mutuo son una buena fuente de información y ayuda. Además de ser una buena terapia grupal gestionando mejor las emociones y donde los cuidadores  comparten sus problemas y soluciones.
Estrategias de afrontamiento emocional
1. Acepte sus sentimientos
Ya hemos dicho que cuando se cuida a una persona con Alzheimer, aparecen muchos sentimientos encontrados. Todas estas emociones tiene que ser aceptadas y aprender a gestión, los grupos de autoayuda son un buen recurso. Cuando la tristeza, la desesperanza y el desamparo se han instalado hay que buscar ayuda médica y/o psicológica de inmediato pues estamos ante un estado de ánimo depresivo.
2. Comparta sus sentimientos
Es bueno compartir las emociones y sentimientos con familiares, amigos o con miembros de grupos de apoyo mutuo,
3. Comparta sus problemas
Es necesario que comparta con familiares, amigos, otros cuidadores y profesionales sus emociones y experiencias como cuidador. Esto le ayudará a su estabilidad emocional y a cuidar de manera más eficaz.
4. No se culpe
La situación que vive como cuidador familiar es producto de la EA que padece su familiar, así que no se culpe ni culpe a su familia. No se culpe ni haga lo mismo con la persona con la EA por los problemas que atraviesa.
5. Busque cosas positivas
Busque el lado positivo de la situación y en los momentos felices vividos y los que aún pueden vivir juntos. El paciente se irá deteriorando y empeorando en su estado general, mental y funcionalmente pero siempre hay momentos para el humor. Ver un programa de televisión juntos, ver fotos de acontecimientos  importantes, etc. No olvide que hasta siempre existe, hasta en la fase más avanzada de la enfermedad, la comunicación afectiva. En este sentido, acariciarle la mano al enfermo pude producir una sonrisa, etc.

Estrategias de autocuidados y atención
1. Cuide de sí mismo
Tiene que cuidar su propia salud, con una alimentación adecuada en calidad y cualidad, visite al médico con regularidad. Una buena salud le ayudará a afrontar el estrés y seguir cuidando a su familiar.
2. Dedíquese tiempo
 Hay que seguir haciendo las cosas que eran importantes para el cuidador y sobre todo tiene que tener tiempo recreativo, cultural, de ocio, etc. Naturalmente para esto se necesita tiempo, lo que se llama un Respiro. Los programas de respiro pueden ser:
  • Informales, prestados por otros familiares o amigos, en este caso tendrá el cuidador principal que formar e informar a su sustituto de todas las actividades que requieren el enfermo.
  • Formales, prestados por un cuidador profesional (atención domiciliaria) o trasladando al paciente a un centro de día.
3. Aceptar ayuda
Acepte ayuda de sus familiares y amigos. A veces no saben como pueden ayudar. Lo primero es pedirlo y lo segundo es darle confianza e informarlo adecuadamente.
D. Algunos derechos de los cuidadores
1. Tiene derecho a recibir información para buscar soluciones para el familiar enfermo y sus necesidades.
2. Tiene derecho a tener un tiempo libre real. Dedicando tiempo a actividades propias, sin sentimientos de culpa.
3. Tiene derecho a cometer errores, y ser disculpados por ello.
4. Tiene derecho a mantener contacto social con familiares y amigos.
5. Tiene derecho a cansarse de cuidar  y desear no seguir  haciéndolo.
6. Tiene derecho a expresar sus sentimientos y buscar a alguien que le apoye.
7. Tiene derecho a ser tratado con respeto por aquellos a los solicita ayuda.
8. Tiene derecho a enfadarse y sentir emociones negativas.
9. Tiene derecho a ser considerados como miembros valiosos por la familia y sociedad.
10. Tiene derecho a decir no ante demanda excesiva, inadecuada o poco realista.
11. Tiene derecho a planificar su futuro y seguir su propia vida.
12. Tiene derecho a ser atendido en la pérdida del familiar y en el proceso de duelo.
Fuente:
Alzheimer´s Disease International: Hoja Informativa 3, Abril 1999.
Bakker C, …. El uso de los cuidados formales e informales en la demencia de inicio temprano. Resultados del Estudio NeedYD Am J Geriatr Psiquiatría. 2012 04 de abril.
APA. DSM-IV-TR: Diagnostic and Statistic Manual of Mental Disorders, Fourth Edition. Washington, D.C.: American Psychiatric Association, 2002.
Fernández, L.: Geros. Temas de gerontología, 2012