Envejecimiento
demográfico
La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que el número de personas mayores de 65 años superará al de niños menores de 5 años.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que el número de personas mayores de 65 años superará al de niños menores de 5 años.
Según las Naciones Unidas
con motivo del Día Mundial de la Salud (7/4/2012) en año 2050 habrá más mayores
de 65 años que niños menores de 14 años.
Entre los años 2000 y 2050,
la población mundial de más de 60 años se duplicará y pasará del 11 al 22 por
ciento. Para entonces los mayores de 60 años pasarán de 605 millones a 2000
millones.
Los mayores de más de 80
años prácticamente se habrán cuadruplicado y alcanzará los 395 millones. Es lo
que se conoce como el envejecimiento del envejecimiento. Este es el subgrupo
que más crece.
En la Unión Europea, los mayores de 65 años se estima que en
2050 alcanzará un 27,5%. Por lo que respecta a España, en esta misma facha
alrededor del 35% de la población superará los 65 años; y los mayores de 80
años, siguen la misma progresión y serán más del 4% en 2025 y más del 8% en
2050.
Datos epidemiológicos
Según la OMS, las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la principal causa de muertes en todo el mundo. Cada año mueren más personas por ECV que por cualquier otra causa.
Según la OMS, las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la principal causa de muertes en todo el mundo. Cada año mueren más personas por ECV que por cualquier otra causa.
Se calcula que en 2004 murieron por esta causa
17,3 millones de personas, lo cual representa un 30% de todas las muertes
registradas en el mundo; 7,3 millones de esas muertes se debieron a la
cardiopatía coronaria, y 6,2 millones a los AVC.
Las muertes por ECV afectan por igual a ambos
sexos, y más del 80% se producen en países de ingresos bajos y medios.
Se calcula que en 2030 morirán cerca de 23,6
millones de personas por ECV, sobre todo por cardiopatías y AVC (accidentes
cerebrovasculares), y se prevé que sigan siendo la principal causa de muerte.
Factores de riesgos
Las enfermedades cardiovasculares son enfermedades del corazón
(cardio) y de los vasos sanguíneos (vascular). Son la
principal causa de muerte en los países occidentales debido al aumento de los
factores de riesgos cardiovasculares. Estos son condiciones que predisponen a
padecer una enfermedad cardiovascular.
Estos
factores de riesgos están muy
estudiados y definidos y son las causas más importantes de cardiopatía y accidentes
vasculocerebrales (AVC). Estos son:
1. Factores de riesgos no modificables:
Historia Familiar de enfermedades cardiovasculares: tienen mayor
predisposición a padecer ECV.
Edad: A mayor edad, aumenta el riesgo de enfermedades
cardiovasculares, producto del envejecimiento natural de los tejidos. Según
estudios, este riesgo aumenta con la edad, así a partir de los 65 años, la cardiopatía
isquémica, y a partir de los 70, los accidentes cerebrovasculares (ACV).
Sexo: los hombres tienen mayor probabilidad de desarrollar
una cardiopatía isquémica.
2. Factores de riesgo modificables
directamente:
Niveles de colesterol
total y LDL elevados:
muchos estudios confirman que las personas que
en su dieta consumen grandes cantidades de colesterol y grasas saturadas tienen
niveles más altos de colesterol en sangre, así como una incidencia superior de
enfermedades coronarias.
Los niveles de colesterol total y LDL están asociados
a la mayoría de los demás factores de riesgo. Los valores de cLDL suelen ser
superiores en las personas que tienen obesidad y se relacionan también con la
diabetes, el hipotiroidismo y los antecedentes familiares de hiperlipidemia.
Niveles
de colesterol HDL bajos: Está muy estudiado
que los niveles de colesterol HDL aumenta la probabilidad de desarrollar la
enfermedad cardiovascular. Está comprobado que las mujeres en edad fértil
tengan una incidencia menor de ECV porque están protegidas por los estrógenos
que elevan el cHDL, con la llegada de la menopausia se pierde esta protección.
La forma de aumentar el colesterol HDL y equilibrar
la proporción entre LDL y HDL, es ingerir menos grasas saturadas y
poliinsaturadas y hacer el ejercicio físico.
Hipertensión arterial: la HTA hace que el corazón realice
un mayor trabajo, con esto se hipertrofia y necesita consumir más oxigeno lo que aumenta el riesgo
de (IM) infarto miocárdico.
La hipertensión
arterial está relacionada con la obesidad y el consumo de sodio (sal común o
cloruro sódico). La reducción de peso es una de las medidas a tomar para
combatir la HTA.
Algunos estudios afirman que una disminución de 100 mmol/día en el
consumo de sodio conlleva una reducción de presión arterial de 5 mmHg en
sujetos cuyas edades están entre 15 y 19 años, y de hasta 10 mmHg en mayores
entre 60 y 69 años.
Diabetes: la diabetes mellitus aumenta muy significativamente
el riesgo de enfermedad cardiovascular y cerebral. Un alto porcentaje de las
personas con diabetes mueren de las complicaciones cardíacas o cerebrales.
La diabetes requiere una dieta adecuada con
reducción de azucares, ejercicio físico e insulina convenientemente controlada
si se administra.
Tabaquismo: el riesgo de un infarto es mucho mayor en los
fumadores.
Tipo
de alimentación: una alimentación saludable
es la base de una buena salud. Así la dieta incide indirectamente en los
factores de riesgos cardiovascualres: en los niveles de lípidos en sangre, la
tensión arterial, la resistencia insulínica y la obesidad.
Pero también otros factores como: antioxidantes en el plasma (flavonoides,
transresveratol), consumo de ácidos grasos omega-3, antiagregantes plaquetarios
en la dieta, acción de la fibra, etc.
La alimentación debe ser:
1. Completa, que contenga todos los grupos de
alimentos que, en combinación, aporten todos los nutrientes necesarios.
2. Equilibrada, que incorpore cantidades apropiadas
de alimentos, pero sin excesos.
2. Suficiente, que cubra las necesidades del
organismo para permitir las funciones vitales y mantener el peso corporal en
los límites aconsejables en adultos.
3. Variada, que proporcione los aportes necesarios
de vitaminas y minerales, al incluir diferentes grupos de alimentos. Y,
4. Adecuada a las características del individuo y a
sus circunstancias, como la edad, el sexo, la constitución corporal, la actividad
física, los hábitos alimentarios, el lugar, la época del año y la historia
clínica de cada persona:
Las personas de edad avanzada presentan una
disminución de las necesidades energéticas, pero no de las necesidades
proteicas y, precisamente los enfermos de Alzheimer, necesitan aumentar las
necesidades tanto energéticas como proteicas. Se estima que un 50% de estos
enfermos tienen malnutrición. Las proteínas deben constituir al menos una
cuarta parte de los alimentos totales diarios. Si además existe otra patología
(diabetes, colesterol, hipertensos,..) la dieta también se adaptará ella.
3. Factores
de riesgo que son modificables indirectamente
Sedentarismo:
el ejercicio físico mejora
la salud y también aumenta la longevidad.
Se recomienda que el ejercicio sea del tipo aeróbico,
cuidando que sea moderado y no intenso ni brusco.
Son muchos los beneficios derivados del ejercicio:
mejora la presión arterial, mejora la tolerancia al esfuerzo, perdida o control
del peso, disminuye los triglicéridos y aumenta el cHDL, mejora la asimilación
de los hidratos carbono, mejora el sueño, ayuda a un estado emocional
equilibrado, etc.
Obesidad:
La obesidad debe ser considerada un factor de riesgo
cardiovascular por sí misma pero también por su implicación en el desarrollo de
hipertensión, diabetes y colesterol elevado. La obesidad aumenta la carga del
corazón y puede provocar enfermedades coronarias.
La obesidad androide (hombres) y ginecoide (mujeres)
se establece a partir de una relación entre el perímetro de la cintura y la
cadera (WHR, waist-to-hip ratio). Una relación cintura-cadera de 1.0 o superior
en varones o de 0,8 en mujeres, indica obesidad androide y riesgo creciente de
enfermedades relacionadas con la obesidad y por tanto cardiovasculares.
Estrés:
De muchos estudios se derivan la relación que existe
entre los tipos de personalidad y especialmente en las cardiovascualares.
Las personalidades de tipo A (reaccionan a estímulos
menores, siempre van con prisa, ambicioso, con frecuencia agresivos, hostiles o
compulsivos) sufren una incidencia de ataques al corazón superior a aquéllos
con personalidad del tipo B (más calmados y tolerantes). Otros estudios han
demostrado que la supervivencia de los individuos con personalidad tipo B es
superior a la de los de tipo A.
Igual ocurre con un estrés crónico: aumentan las
catecolaminas (hormonas adrenales) con elevación de la presión arterial y la
frecuencia cardiaca con riesgo cardiovascular.
Consumo
de anticonceptivos orales: algunos estudios
afirman que las mujeres que consumen anticonceptivos orales pierden las
ventajas de protección cardiovascular que les aporta su sistema hormonal
durante su vida fértil. Y las que son fumadoras y usan anticonceptivos orales aumentan
el riesgo de infarto agudo de miocardio IAM) hasta 10 veces más.
4. Situaciones
especiales
En muchas investigaciones se corroboran que antecedentes
personales de enfermedad cardiovascular u otros trastornos como: haber padecido
anteriormente un accidente cardiovascular, tener hipertrofia ventricular
izquierda o padecer de apnea del sueño son factores de riesgos para sufrir
enfermedad cardiovascular.
Bibliografía:
OMS: Notas informativas,
septiembre 2009 y 2011.
ONU. Población. 2010
INE. Instituto Nacional de
Estadística de Esapña
Salgado, Alba y varios.
Tratado de geriatría. 1986.
Fernández, L. Geros. Temas de gerontología.